Mi Querido:
Se que puedo ser escalofriante cuando me lo propongo, pero la mayoría del tiempo soy graciosa y ocurrente. No se que pudo alejarte, si fue el chiste de que tenía una enfermedad terminal altamente contagiosa, te pido perdón, no fue mi intención asustarte, era solo un chiste porque no salías de la ducha y se me hacía tarde para ir al trabajo.
Todos sabemos que a la larga te hubiera terminado cagando y traicionando por la espalda cuando más me necesitaras, lo que me pregunto una y otra vez es cómo lo descubriste? Repaso todo lo que vivimos y no puedo entender en que fallé.
Se te veía tan interesado en mi, casi cautivado. Me halagabas permanentemente, que mi cuerpo esto y aquello. Aguantaba con una sonrisa tus cumplidos berretas acerca de los silencios, tus frases hechas y terribles;”cuando una mujer se desnuda…bla bla bla”sin decir palabra alguna, hasta me divertía pensando que boludo eras.
Esa vez que quedamos en encontrarnos en Mar del Plata y me fui a Bahía al recital de La Renga, creí que ibas a dejarme o a golpearme o algo, pero no, siempre te gustó mostrarte mejor que yo, creo que disfrutabas de eso en el fondo, solo llorabas del otro lado del teléfono, enrostrándome mi error.
No me molestaba que la gente pensara; “cómo robó ese pelado con la mina esa?”Creía que teníamos algo bueno que solo nosotros entendíamos.
Nunca pensaste el esfuerzo que hacía en tragarme los bombones apestosos que me traías??De nougat??Que te pasa??Me preguntaste alguna vez si me gustaban los bombones del Kiosco??O cuando me llenabas la casa de flores inmundas, que cada desayuno parecía que estábamos en Chacarita con el olor a corona para muerto que dejaban. Y cuando salía corriendo al baño a vomitar te veía en un rinconcito, como ilusionado con mirada picarona…
Tus llamaditas del trabajo, por Dios!! No podías llamar a tu vieja cuando te aburrías??Yo en el medio de una reunión escuchando que una paloma te cagó en el hombro y te pareció una señal de que algo andaba mal entre nosotros y que si podíamos charlarlo a la noche. Yo con toda paciencia te tranquilizaba, te decía que a veces la lectura de esas cosas no debería ser tan así y válgame el señor que otras barbaridades me hacías inventar.
Por que esta vez es más serio que las otras? no contestas mi llamado, ni mis mensajes, pensaste cómo me sentía yo con todo esto? no, el señor piensa solo en él. No le importa si su novia y su mejor amigo están varados en Rosario sin un mango, claro.
Bueno, está bien. Después de todo lo que aguanté, vos me das la espalda, ok.
Ojalá no se te pare nunca más, mal hombre.
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